viernes, 12 de julio de 2013

La Disciplina de Dios

La Disciplina de Dios"Dios os trata como a hijos; porque¿qué hijo es aquel a quien el padre no disciplina?" Romanos 12:7
El amor de Dios se compara con el amor que tiene un padre hacia su hijo. Es por eso, que a veces, Dios tiene que enseñarnos, a fin de perfeccionar nuestro carácter y llegar a ser más perfectos en él.
Cierto es, que al igual que un padre, Dios primeramente nos da la oportunidad de cambiar y de hacer las cosas bien sin tener que llegar a la disciplina. Pero a veces, el ser humano es tan testarudo, que a Dios no le queda más remedio que usar otras formas de enseñarnos algunas lecciones.
¿Porque Dios nos disciplina?
  • Porque somos Sus hijos; entiendase por hijo a aquel que a recibido a Jesús por Señor.
  • Porque nos ama y no quiere que fracasemos en la vida, fracasar sería no alcanzar los propósitos por el cual Él nos creo. Cuando los alcancemos o cuando andamos encaminados en ese plan, Dios nos garantiza éxito, gozo, paz y contentamiento.
  • Porque nos quiere perfeccionar llevándonos poco a poco a los pies de Su Hijo Jesucristo.
  • Cómo testimonio de Su santidad, justicia y soberanía.

¿Cómo nos disciplina Dios?
  • Dios NO azota y  disciplina por medio del dolor físico, el dolor del alma, el miedo, la desesperación, la angustia, las necesidades varias.
  • Cuando pecamos Dios PERMITE consecuencias que nos llevan a reflexionar de nuestro error y espera que nos volvamos del mal camino.
  • Cuando la actitud de desobediencia permanece Dios nos lleva al límite para que reaccionemos.
  • Dios es amoroso, misericordioso y paciente; pero también es santo, justo y soberano.

¿Cómo podemos salir de la disciplina del Señor?
Los pasos que debemos seguir cuando Dios nos disciplina son básicamente:
  • Arrepentimiento
  • Obediencia
  • Restitución
  • Permanencia
En estos pasos está implícito la oración, la confesión, la consejería, la meditación de la Palabra, la búsqueda de Dios en adoración y alabanza.

¿Diferencia hay entre disciplina y prueba de Dios?
Aunque la prueba y la disciplina son circunstancias difíciles que afrontamos, la diferencia radica en la causa de esta.
La prueba es usada por Dios para que nos examinemos en qué nivel de fe, amor, madurez y conocimiento estamos y nos insta a seguir avanzando o creciendo.
La disciplina es usada por Dios para que reconozcamos nuestro pecado y nos volvamos de nuestro mal camino para que no nos perdamos o fracasemos.
En lo que sí coinciden ambas es que se hace presente el amor de Dios por nosotros con el fin de ayudarnos a ser victoriosos y alcanzar toda bendición que Él nos ha preparado.

¿Dios Castiga?
He oido decir a mucha gente "Dios me está castigando por mis pecados". Sin embargo esto no es cierto.
Dios NO castiga, sino que PERMITE que las consecuencias de tus propios pecados te lleven a un estado de arrepentimiento y reflexión.
Si No dejamos que Dios cumpla su plan en nuestra vida, estaremos tomando nuestras propias decisiones, no las de Dios. Estaremos yendo por los caminos que a nosotros nos parecieran rectos, pero no a los ojos de Dios.
Todos los caminos que no sean el que Dios tiene pensado para nosotros, son peores y  andar por ellos puede traer consecuencias.
Dios quiere evitarnos las consecuencias de caminar por nuestros propios caminos, y por eso diseñó un plan, un propósito para tu vida, y que está deseando cumplir si entregamos nuestra vida POR COMPLETO en sus manos.
La Disciplina de Dios comienza cuando nosotros dejamos de lado sus consejos, y comenzamos a andar por nuestros propios caminos.

Conclusión
Dios nos disciplina porque somos sus hijos y quiere que seamos exitosos. Reconozcamos que Él es un Dios santo, justo y soberano que no admitirá que andemos en desobediencia. Pidamos perdón a Dios por nuestros pecados y decidamos andar en obediencia.

sábado, 6 de julio de 2013

¡Se fiel en lo poco!

¡Se fiel en lo poco!Y su señor le dijo: Bien, buen siervo y fiel; sobre poco has sido fiel, sobre mucho te pondré; entra en el gozo de tu señor” Mateo 25:21
A finales de los noventas cuando Dios decidió llamarme al servicio. Para ese tiempo hacia pocos meses que me había convertido al Señor, el día que me convertí recuerdo que solo repetía continuamente: “Señor, te quiero servir, Señor te quiero servir”.
Y ¡vaya! Que Dios lo tomo muy enserio.
En ese año yo anhelaba servirle al Señor en el liderazgo, al orar le decía: “Señor, dame el privilegio de dirigir un grupo de personas, predicarles de una manera sencilla sin palabras difíciles de entender, sino con simpleza pero con poder para transformar vidas por medio de tu Palabra”. Y Dios escucho mi clamor.
Fue así como el encargado de la congregación en ese tiempo, me llamo y me dijo que habían visto en mí una entrega diferente, que mi testimonio era ejemplar y que veían en mí la capacidad para un liderazgo. Yo me sentí feliz, Dios había contestado mi petición para entonces tenia tan solo 16 años y me pusieron a cargo de un grupo de 15 personas adultas, todos podían ser padres y abuelos míos.
Yo siempre había soñado con dirigir a jóvenes, pero Dios me mando a los adultos, pero mi deseo de servicio fue mayor y no me importo comenzar mi ministerio con los adultos. Fue así como un joven de 16 años cada sábado se levantaba temprano por la mañana e iba casa por casa invitando a cuanta persona le abría la puerta, diciéndole que había oportunidad para cambiar su vida. Muchos aceptaban de buena gana esa invitación a una pequeña reunión que realizábamos los sábados por las noches, otros simplemente me cerraban la puerta en mi propia cara.
Para el día sábado tenia hasta 20 invitados, los cuales iba a traer a su propia casa, caminando, sin vehículo o transporte que me echara una mano, era así como daba docenas de vueltas para llevar a cada invitado al lugar de reunión. En mas de alguna ocasión al encontrarme solo en un callejo oscuro pensé: “¿Por qué hago esto?, ¿Por qué los adultos de mi grupo no lo hacen?, ¿Por qué solo yo?”, no te negare que en alguna ocasión broto de mis ojos una lagrima al encontrarme solo realizando el trabajo que se nos había encomendado a varios. Pero en medio de esos momentos Dios me decía: “Si en lo poco eres fiel, el lo mucho te pondré”, era un alivio sentir esas palabras de parte de Dios y me motivaban mas a seguir sirviéndole.
A los pocas semanas el grupo de adultos estaba lleno, los adultos al ver mi entusiasmo y mis ganas de invitar, también hacían su parte, fue un grupo sin lugar a dudas bendecido en donde pudimos ganar muchas almas para Cristo, fue mi primer misión en el servicio a Dios, el hecho de ser un joven no fue impedimento para que ellos se sujetara a mi como su Líder, ni muchos menos para que no les pudiera predicar la Palabra de Dios.
Y es que en la vida no todo comienza con comodidades, no todo es tan fácil como quisiéramos, tenemos que sudar la camisa, tenemos que ser fieles en lo poco para lograr lo mucho en el Señor.
A partir de ese momento, mi Ministerio de Servicio creció y se fortaleció hasta permitirme hacer cosas que jamás en mi vida pensé realizar, pero de lo cual Dios tuvo a bien darme, no por ser perfecto, ni el mejor, sino por ver mi corazón y la disposición que había en el de servirle y hacerlo todo por amor.
Amados hermanos, no se que momento estas pasando en tu servicio a Dios, pero déjame decirte que no hay cosa mas linda que desgastarse para el Señor, si nadie lo quiere hacer, hazlo tu, si nadie te felicita o te da las gracias, no importa, síguelo haciendo, Dios te esta observando y ve tu disposición de corazón.
A veces sentirás que estas solo y que nadie te apoya, pero no olvides que tienes al MAYOR APOYO que puedes tener, tienes a DIOS de tu parte, y si Dios esta contigo, ¿Quién contra ti?
No estés pensando en dejar aquello para lo cual Dios te llamo, al contrario, date cuenta que Dios tuvo a bien entregarte esa misión a ti, ¿Quieres mucho?, entonces comienza por ser FIEL en lo poco. Nadie llega a la cima sin antes haber estado abajo.
Aquel joven que comenzó su ministerio con adultos, ahora es un adulto con corazón de joven que ama cada día seguir trabajando para el Señor, pues en El encuentra su delicia.
¡VAMOS! se FIEL en lo POCO, que detrás de eso viene LO MUCHO.

Autor: Enrique Monterroza

viernes, 28 de junio de 2013

¿Necesitas renovar tu vida espiritual?

¿Necesitas renovar tu vida espiritual?Escribe al ángel de la iglesia en Sardis: El que tiene los siete espíritus de Dios, y las siete estrellas, dice esto: Yo conozco tus obras, que tienes nombre de que vives, y estás muerto”. Apocalipsis 3:1
Con el transcurrir de los años me he percatado que por diversos motivos los ánimos del cristiano tienden a bajar  el ritmo.
Quizás con el transcurrir de los años algo pasa en su relación personal con el Señor que hace que el cristiano baje la guardia y hasta llegue a acostumbrarse a una vida cristiana mediocre.

Pueda que tú estés pasando por una etapa de esas, en donde no te dan ganas de orar, no sientes el deseo de leer la Biblia y el congregarte te es una lucha entre ir o no ir, tu deseo de servicio se ha esfumado y te sientes como un muerto andante hablándolo en el sentido espiritual.
Por esa razón hoy quiero darte dos consejos que te ayudaran a renovar tu vida espiritual, pon mucha atención, son consejos sencillos que de llevarlos a cabo estoy seguro que tu relación persona con el Señor mejorara notablemente:
 PRIMERO:
Apocalipsis 3: 2 dice: “Sé vigilante, y afirma las otras cosas que están para morir; porque no he hallado tus obras perfectas delante de Dios”.
Examina que fue lo que te llevo hasta este punto espiritual: Recuerda tus mejores momentos, aquellos en donde orar, leer la Biblia, congregarte y servir eran una delicia para tu vida espiritual.
En donde había un hambre inmensa por aprender mas del Señor, ¿Qué era lo que te motivaba en esos momentos?, ¿Qué era lo que hacia que todo fuera una delicia?, estoy seguro que la diferencia será: “La Disposición que hay en tu corazón”.
Amados tenemos que comprender que nuestro corazón no puede enorgullecerse, ni mucho menos permitir que la humildad que en un principio teníamos sea opacada por el ego o el creerse que todo lo sabes. Mientras tú no mantengas un corazón humilde, difícilmente podrás mejorar tu estado espiritual. La humildad de corazón es esencial para la constante renovación espiritual.
Debemos ser vigilantes y detectar aquello que esta para morir, quizá sea tu vida de oración, quizá sea tu vida de lectura de las Escrituras, quizá sea tu animo de servicio, quizá sea tu deseo de agradar a Dios. Es necesario afirmar todo aquello que en algún momento estuvo firme pero que por el descuido espiritual se esta desmoronando.
SEGUNDO:
Apocalipsis 3:3 dice: “Acuérdate, pues, de lo que has recibido y oído; y guárdalo, y arrepiéntete. Pues si no velas, vendré sobre ti como ladrón, y no sabrás a qué hora vendré sobre ti”.
La clave principal para renovar nuestra vida espiritual esta en: ACCIONAR:Pueda que tu estas viendo como todo se te esta viniendo a bajo, como tu animo espiritual no es el mismo pese a que tratas de demostrarlo delante de las personas que tienen un buen concepto espiritual de ti, pero que en el interior tu sabes bien que no hay nada que aplaudir de tu vida espiritual.
Pero si tú a pesar que sabes que esto va mal, no haces NADA y lejos de accionar solo te dejas caer en el precipicio de la mediocridad, entonces difícilmente saldrás de ahí.
Es por ello que una de las cosas importantes en esto es el ACCIONAR, se que no tienes ganas de orar, se que no tienes ganas de leer la Biblia, se que no tienes ganas de congregarte, pero a veces las cosas no se hacen por ganas, sino porque ES NECESARIO HACERLO.
Si nuestra mente comprendiera eso las cosas fueran más fáciles.
Lo que quiero decir con esto es que a pesar que no tienes ganas de hacer nada por mejorar tu vida espiritual, ¡TIENES QUE HACERLO!, los hábitos nada más se consiguen a través de la práctica constante.
A pesar que no te dan ganas de leer la Biblia, ve y toma la Biblia y lee, aun cuando en ti no halla el más mínimo deseo de hacerlo. Pero tú que tienes dominio propio como lo dicen las Escrituras, ve, toma tu Biblia y lee lo que Dios tiene que decirte.
Pese a que no tienes ganas de orar, ve, toma un tiempo aunque sea corto, dobla tus rodillas y ¡hazlo!, si no quieres congregarte, aférrate al dominio propio que Dios te doto y toma tu Biblia y ve y congrégate.

Por un momento pensemos en esto:

¿Qué pasaría si un día determinado decides que no tienes mas ganas de comer, ni de tomar agua?, pasara un día y seguro no será una enorme sensación de comer o de tomar agua, luego pasaran varios días y posiblemente no sentirás las ganas de hacerlo, pero tarde o temprano tu cuerpo comenzara a debilitarse a tal punto de causarte la muerte física.
Es por eso que el alimentarse no es una opción, sino algo necesario para la subsistencia del ser humano.
Así mismo es en lo espiritual, no es por ganas, no es una opción, es algo necesario para la subsistencia de la vida espiritual.
¿Cuántos hoy en día están tan débiles que el pecado se ha apoderado de tu vida?, yo te pregunto: ¿Cómo te estas alimentando espiritualmente?
Amados hermanos, de lo mas profundo de mi corazón te pido que comiences a cultivar una relación personal con el Señor, no te dejes morir, no te dejes vencer, mayor es el que esta contigo que el que esta en el mundo.
Dios no te trajo acá para volver atrás, El te trajo para que herederas la tierra prometida que esta disponible para todos aquellos que quieran hacer su voluntad.
Amados, no se dejen vencer, luchen cuantas veces sea necesario, cultiven poco a poco una vida de oración, poco a poco una vida de lectura diaria de su Palabra, un habito de congregarte constantemente porque lo necesitas, un espíritu de servicio que se despierte a base de las acciones que acabo de mencionar.
Por favor no te dejes morir, tu vales mucho y en las manos del Señor eres un arma poderosa, por favor ACCIONA.
¿Necesitas renovar tu vida espiritual?, ¡Entonces, ACCIONA
!
Autor: Enrique Monterroza

sábado, 8 de junio de 2013

¡Nunca Digas Nunca!


No te desanimes ni te dejes convencer de que nunca alcanzarás tu meta. ¡Sí puedes alcanzarla!
“¡No puedo! ¡No podré nunca! Dejémoslo así”.
Tal vez no logras entender el álgebra. O por mucho que le des a la pelota, no logras meter un gol.¿Estás convencido de que nunca podrás hacer estas cosas?
Si no puedes, sencillamente no puedes, así es que ¡olvídalo! ¿Sí?
¡Claro que No!
Mira el ejemplo de un hombre que no se dejó desanimar ni convencer por otros de que era imposible.
Cuando Walt Disney, el legendario autor de muchas películas y fundador de Disneylandia, comenzó su empresa, todo el mundo le decía: “Tus proyectos no van a funcionar... Eres un soñador”. Se le presentó un obstáculo tras otro, pero él siguió trabajando y perseverando.
Walt Disney tenía la actitud de “sí puedo”. Cuando empezó a trabajar en su primer largo metraje de dibujos animados: “Blanca Nieves y los Siete Enanitos”, le dijeron que no era posible. Había demasiadas dificultades técnicas y además, según le insistieron los que conocían la industria del cine, nadie estaría dispuesto a aguantarse hora y media de dibujos animados. Blanca Nieves era “la locura de Disney”.
El Sr. Disney no perdió el ánimo por esto. Consideraba que tenía un buen plan. Creyó que podía llevarlo a cabo, y lo hizo. Lo hizo tan bien que la película produjo ganancias de ocho millones de dólares (en el año de 1938 cuando la entrada al cine valía 23 centavos de dólar para un adulto y sólo 10 centavos para un niño).
La actitud de “sí puedo” es importante en cualquier aspecto de la vida. Esto lo vi claramente en la escuela cuando dos compañeros míos tuvieron que cumplir un mismo requisito pero cada uno lo intentó con diferente actitud.
El campo de batalla era la clase de mecanografía y el requisito era escribir 40 palabras por minuto.
Uno de mis amigos no tardó en dar a conocer su opinión negativa. “No puedo... Nunca llegaré a escribir 40 palabras por minuto”, me decía.
Siempre encontraba algo que criticar. Se quejaba de las máquinas de escribir. Decía que el instructor le tenía mala voluntad. Para él, nada estaba bien. Se envenenó la mente. Se convenció de que no podría aprender... y no aprendió.
Mi otro compañero tampoco había utilizado nunca una máquina de escribir y consideró que esta materia era uno de sus grandes obstáculos. ¿Cómo era posible escribir 40 palabras por minuto? Necesitaba un plan.
Primero, decidió adoptar la actitud de “sí puedo”. Me dijo:
Voy a dar todo lo que tengo. Puedo hacerlo, y lo voy a hacer”.
Segundo, sabía que tendría que hacer un esfuerzo especial para alcanzar su meta. Después de la clase, iba y practicaba horas enteras. Repasaba cada lección hasta dominarla.
También sabía que necesitaba ayuda para mantener el ánimo positivo y lograr su propósito. Le pidió ayuda a Dios y estaba convencido de que Dios lo ayudaría siempre y cuando él hiciera su máximo esfuerzo.
Durante los meses que estudió esta materia, conservó su actitud positiva.
Pronto su mecanografía empezó a mejorar. Al principio, sólo escribía 10 palabras por minuto, luego 20 y más tarde 30. Cuando llegó la hora del examen final, no escribió 40 palabras por minuto ¡sino 48!
La próxima vez que tengas un obstáculo, no te des por vencido. Nunca digas nunca. Concéntrate en lo positivo, no lo negativo. Haz un esfuerzo grande y pídele ayuda a Dios. Así estarás marchando hacia el éxito. ¡Tú sí puedes!